1993-2023 30 años Centro Cultural Parque de España

Los preciosos 90`s
Cultura a orillas del Paraná a fines del siglo XX
El 9 de noviembre de 1989 la caída del Muro de Berlín se instala como un momento bisagra en la historia contemporánea. La posterior e inevitable disolución de la URSS termina con la polarización entre comunismo y capitalismo. El fin de la Guerra Fría abre la puerta a la Globalización y su correlato en el terreno económico: el Neoliberalismo. En palabras de Fukuyama, es el fin de la historia.
De este lado del mundo, los efectos de esa “muerte de las ideologías” y el arribo de la sociedad de mercado llegan de la mano de un líder que promete no defraudar y hace creer a la joven y aún endeble democracia que es posible derrocar una hiperinflación que llega al tres mil por ciento con magia: un dólar es igual a un peso.
En el marco de una Argentina corroída por los efectos devastadores de la Dictadura, el gobierno menemista privatiza o interviene las empresas estatales, desmantela la red ferroviaria, permite la enajenación de la jubilaciones y bajo el concepto de “flexibilización” desanda más de un siglo en materia de derechos laborales.
En Rosario, aunque la desindustrialización, el aumento del desempleo y la destrucción del salario llevan en 1989 a un luctuoso episodio conocido como “Los Saqueos”, para principios de los 90 se conjugan una serie de acontecimientos que hacen que la ciudad viva un momento de inusitada efervescencia cultural.
En 1992, el mismo año que Fito Páez presenta el que sería el disco más vendido de la historia argentina e internet era todavía ciencia ficción, sobre las márgenes del Paraná se inaugura el Centro Cultural Parque de España, una gran obra arquitectónica promovida por la colectividad española en Rosario para conmemorar el V Centenario. Con la firma del catalán Oriol Bohigas y el financiamiento del gobierno español el CCPE irrumpe en el decrépito paisaje portuario trayendo a estas costas una propuesta cultural completamente innovadora.
Mientras la joven democracia empieza a consolidarse, quienes salen primero a pronunciarse serán los artistas e intelectuales. La ciudad es un hervidero de ideas, encuentros y propuestas para el momento que se abre. En sintonía, la mirada de los primeros intendentes tendrá un horizonte claro: hay una oportunidad histórica de reconstruir lo arrasado, y en ese proceso la cultura juega un papel fundamental.
Reunirse, manifestarse y celebrar serán la materia prima para construir una nueva ciudadanía, conciente de los valores democráticos y comprometida con la Rosario del futuro. Y esto solo es posible a través de la participación y el diálogo, pero también a través de la libre expresión, del arte en sus distintos lenguajes y formas. La cultura se vuelve la vía natural para dar carnadura al enunciado Nunca Más.
La idea de Bohigas, que con su Parque de España propone “dar vuelta” la ciudad al río, cruza el mar y reconvierte la Barcelona del Mundial. No son pocas las miradas que ahora se posan en lo que está pasando en Rosario.
A comienzos de 1993, dos acontecimientos felices se conjugan: la promoción de la Subsecretaría de Cultura al rango de Secretaría -que ahora tendrá presupuesto propio- y el inicio de actividades del CCPE.
Fernanda González Cortiñas
Directora del Centro Cultural Parque de España

“El Complejo Cultural Parque de España fue concebido desde su origen, como un proyecto de cooperación cultural, educativo y científico a orillas del Paraná entre España y Argentina, generando desde los inicios de su construcción, la mayor transformación urbanística de Rosario en el siglo pasado.
Su concepción contó con el apoyo de las comunidades españolas de todo el país, además de las de Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile, transformándose así, en el proyecto más emblemático del Cono Sur de América en la conmemoración del V Centenario.
Este sueño, esta utopía, que pudo concretarse, es y será testimonio de la presencia de España en Rosario, donde cientos de miles de españoles fundaron su presente y su futuro.”
Gerardo Hernández Illanes
Coordinador de Relaciones Institucionales de la Fundación Complejo Cultural
Parque de España
ARQUMENTAL “El Parque de España”
Esta obra se compone de un registro audiovisual que tiene como propósito la divulgación arquitectónica de una obra emblemática de la ciudad. A través de una síntesis artística y argumental innovadora, resignifica los contenidos para dialogar con la comunidad educativa, profesional y el público en general. Producción y Realización del CDV Centro de Documentación Visual de la FAPyD
Un puente entre Rosario y Barcelona
A finales de los 70, Oriol Bohigas daba su segunda o tercera charla en la ciudad de Rosario en el auditorio de Odontología, ante una sala colmada de estudiantes, profesores y arquitectos. Por entonces, Oriol mantenía una estrecha relación con algunos muy buenos arquitectos de la ciudad de Rosario que eran autoridades del Colegio de arquitectos como “Gugui” Pantarotto, Carlitos Borsani, J.Carlos Biotti, entre otros y, a pesar de los tiempos difíciles que se vivían en el país, el arquitecto catalán había generado un vínculo estrecho con esta ciudad.
Era una gran novedad por aquellos años asistir a este tipo de conferencias y siendo estudiante de cuarto año de la carrera, nunca olvidaré algunos de aquellos conceptos vertidos por el catalán sobre nuestra ciudad, como por ejemplo la valoración de un río como el nuestro y una ciudad dándole la espalda sin aprovecharse del paisaje. Él, al Paraná, le atribuía categoría de paisaje marinoy –decía-.
“Es tan extenso este río que parece un mar y la línea de la costa está tan lejos que adquiere dimensiones de paisaje marino. Y que poco disfrutáis de este paisaje”. Estaba claro que su ojo perceptivo de aquellas vivencias sirvió y mucho para lo que vendría poco tiempo después.
En paralelo, por esa época un grupo de personas vinculadas a las diferentes instituciones y clubes con fuertes vínculos inmigratorios de la península ibérica promovidos por el Consulado Español, buscaban un lugar para desarrollar una plaza con una fuerte referencia al país de muchos de nuestros abuelos. Y fue el ingeniero J. Carlos Gurmendi -por entonces el secretario de Planeamiento de Rosario-, quien recibiera a esta comitiva y tal vez, influenciado por su hijo (estudiante de arquitectura), haya ayudado para la elección de que el elegido para este proyecto fuera Oriol Bohigas.
El nombre del catalán resultó fácil de aceptar. Era conocido por la comunidad arquitectónica local, aceptado por las autoridades de España y por la comitiva de las instituciones locales. Con sus socios, Josep Martorell y David Makey, desarrollaron el Máster Plan del proyecto en su estudio de Barcelona y tiempo después, volvieron a Rosario con el anteproyecto, que estaba ubicado en la franja de la ribera central, desde calle San Martín y el río hacia el norte hasta calle España y el río. El sitio asignado para este proyecto estaba en un lugar clave para el área central de Rosario y tenía un tamaño significativo.
Concluida la primera etapa del proyecto, se procedió a la segunda etapa y consistía en una selección de estudios de arquitectos locales para llevar adelante la ejecución y desarrollo del proyecto. El estudio catalán mantuvo una serie de entrevistas con una lista de arquitectos rosarinos y quedaron designados dos. Uno fue el estudio H (la herencia de Hilarion Hernández Larguia, compuesto por los arquitectos Aníbal Moline, Armando Torio, Daniel Vidal, Raúl Utges y Alberto Santanera) para llevar adelante la escala urbana, las Infraestructuras y la parquización. Por otro lado, el estudio de Horacio Quiroga y asociación para el desarrollo Arquitectónico de los edificios propiamente dicho que involucraban el Centro Cultural, Auditorio y la Escuela.
Al comienzo de la democracia en 1983, la ciudad contaba con este antecedente de Proyecto Urbano de gran escala para ser llevado adelante y fue una obra emblemática para el desarrollo Urbano de la ciudad. Hubo una “gran suerte” que puede ser entendida con el paso del tiempo y teniendo una mirada retrospectiva, habría que hacer una valoración que desde la Secretaría de Planeamiento y las oficinas técnica, a pesar de los diferentes tonos o matices políticos, hubo una línea de acción coherente, continua y casi ininterrumpida en materia de planificación Urbana.
La recuperación de los espacios públicos (muchos que pertenecían al ferrocarril o a la esfera nacional) fueron pasados a la esfera municipal y a modo de “obsesión”, se logró mejorar la relación entre el área central de la ciudad y el río, que hasta entonces y desde el principio del siglo pasado, vivía a espalda del mismo.
El proyecto del Parque de España fue mucho más allá que el de cubrir las demandas de la colectividad española de Rosario de ese momento. Tal vez nunca, aquellas personas que fueron protagonistas directas de este encargo, sospecharon el alcance que iba a tener este proyecto en relación a la gran transformación que iba a desencadenar en la ciudad de Rosario y mucho menos, que iba a ser considerado con el tiempo como el puntapié inicial de una serie de obras que fueron cambiando sustancialmente a la ciudad.
La recuperación de la Costa fue esencial y con el paso del tiempo, se ha ido incrementando en forma notoria el recorrido de los espacios públicos utilizados de manera permanente por la gente. Hoy en día, desde la avenida Pellegrini y el río hacia el norte, pasando por la zona del anfiteatro, zona franca Bolivia, la fluvial, el Monumento a la bandera, Galpones del puerto, el CEC, Parque de España, Parque de las colectividades, Silos Davis, Parque Irigoyen y Ciudad Rivera, generan un sistema lineal y continuo de Costa, de uso público de gran atracción para el área central de la ciudad con un trayecto de aproximadamente 10 km ininterrumpidos que no muchas ciudades de este país o de Sudamérica tienen.
Y el Proyecto del Parque de España fue el puntapié inicial, fue la primer pieza de domino (a modo de metáfora) de una serie de piezas que se fueron desencadenando en forma concatenada para lograr la transformación de la Costa central. Y a veces es cierto que se escuchan voces de críticas acerca de que el esfuerzo se ha puesto en el área central y no tanto en los barrios o las periferias.
Lo anterior sería tema para otra nota, pero lo que sí es cierto es que la ciudad tenía una deuda de 100 años y que Rosario surgió, creció y se desarrolló a espaldas del río y estas operaciones urbanísticas no se dan de un día para el otro. Se requiere tiempo y son procesos largos y después de décadas se pueden hacer evaluaciones de significación. Pasaron 40 años de aquellos días y hay que hacer un esfuerzo y no perder la memoria para recordar que los rosarinos no podíamos ver de forma franca el río sino nos trasladábamos hacia alguna parte de la zona norte de la ciudad.
Puesto en valor el Proyecto del Arq. Oriol Bohigas en nuestra ciudad es importante hacer una valoración de la figura de dicho profesional en la ciudad de Barcelona y el significado que ésta resultó y resulta hoy día para el universo del urbanismo mundial. En 1984, en el marco de un congreso de Urbanismo “La reconstrucción de la ciudad Europea” -dictado por la Universidad Menéndez Pelayo-, fui testigo junto con un grupo de colegas como el arquitecto Oriol Bohigas (secretario de Planeamiento de Barcelona de esa época), de cómo anunciaba el camino de la gran transformación urbana de la ciudad catalana, cara a las Olimpiadas del 92, y que tanto trascendiera luego en materia urbanística a nivel mundial.
No debe haber habido una ciudad tan protagonista en el mundo durante los últimos 30 años como Barcelona en relación a sus transformaciones urbanas y la recuperación del espacio público. Sus efectos han logrado que la ciudad mediterránea tal vez hoy sea una de las más visitadas de Europa, al punto que se ha transformado en un recorrido obligado y turístico equiparándose a ciudades como París, Londres, Roma y Venezia. También, es una ciudad objeto de estudios en materia académica por diferentes universidades del mundo, asumiendo casi con naturalidad la condición de ciudad vedette.
Es verdad que las transformaciones de las ciudades se generan en hechos o acciones procesuales en el tiempo y generalmente estos episodios son lentos y sus efectos se visualizan con el pasar de los años. También es cierto que se generan por una multiplicidad de factores, es difícil marcar uno solo, pero creo que en el caso de Barcelona se podría decir que uno de esos factores fundamentales fue la presencia e incansable tarea de Bohigas.
Fue responsable ideológico y factótum central en esta historia. El catalán, nacido en 1925, actualmente vive con sus 92 años en la ciudad de Barcelona, en plena Plaza Real y sigue siendo a pesar de su edad, una personalidad influyente en la intelectualidad catalana. Pero finalizando esta nota es importante destacar un relato vertido por Bohigas en su última visita en 1994 y que termina definiendo el sentido del título de esta nota: “Un puente conceptual entre Rosario y Barcelona”.
En aquella visita tuve la suerte de compartir algunas jornadas con el arquitecto de Barcelona y con el motivo de concertar una entrevista para un medio local (Rosario 12), se generó una charla informal donde le pregunté si los rosarinos podíamos estar orgullosos de contar en su Proyecto del Parque España algunas huellas o señales proyectuales de las tantas obras de espacios públicos realizadas en la Barcelona de los últimas décadas. Y la sorpresa de aquella conversación de pocos testigos y sin demasiada divulgación fue la contestación de Oriol:
“Es al revés. Hay muchas obras realizadas en Barcelona que tienen la semillita o el germen de lo que nosotros como estudio realizamos aquí en Rosario. Éramos un estudio joven y no teníamos encargos grandes. El Proyecto del Parque de España fue nuestro primer gran encargo de escala Urbana”.
Aún asombrado de escuchar semejante revelación, Bohigas me agregaba el dato de las cronologías de los hechos, que determinaban las pruebas contundentes.
“El Proyecto del Parque de España nos lo fue encargado antes de finalizar los 70 y los proyectos de la transformación de Barcelona fueron gestados y pensados una década después”.
Esta revelación del arquitecto catalán coloca a Rosario en un lugar de privilegio en materia de transformación urbana y de que Rosario fue casi una “ciudad de ensayo” de lo que tiempo después se generó en Barcelona y que pocos lo saben.
Esta afirmación está lejos de pensar o de promover las similitudes entre Rosario y Barcelona, o de querer demostrar que son parecidas. Pero sí la de querer establecer un vínculo o puente conceptual entre ambas ciudades. Son diferentes, países diferentes y realidades sociales, económicas y culturales diferentes, pero sí se puede afirmar que ambas han tenido similitudes.
Ambas estuvieron cientos de años a espalda de su río o de su mar. Ambas, dieron solución, en los últimos 30 años, a este problema e incrementaron con notable eficiencia la capacidad de usos de sus espacios públicos. Pero, por sobre todas las cosas, tuvieron un arquitecto en común que fue fundamental en sus transformaciones urbanas y que se llama Oriol Bohigas.
Rubén «Pitu» Fernández (2017)
Enlace original de la nota acá.

ARCHIVO WEB CCPE
El sitio web del CCPE cuenta con una sección de Archivo que recopila las actividades históricas llevadas a cabo en los diferentes espacios del Centro Cultural a lo largo de su historia. Se trata de un recorrido por los 30 años de historia, con textos originales de cada época y fotografías que fueron digitalizadas y publicadas para facilitar su acceso. https://archivo.ccpe.org.ar/

EXPERIENCIAS Y CONSECUENCIAS DEL PARQUE DE ESPAÑA – ARQ. ORIOL BOHIGAS
En 1980, el encargo de la reordenación del Parque de España y el proyecto del Centro Cultural Parque en Rosario fue para nuestro taller de arquitectura y urbanismo una magnífica ocasión para reflexionar – y ofrecer soluciones y métodos- sobre temas que, a partir de entonces, han sido muy recurrentes en nuestro itinerario profesional.
Un primer tema es el de la recomposición de la vida colectiva, comercial, cultural y productiva en los límites entre la ciudad y el imponente río que por sus dimensiones tiene parecida significación. La reordenación y reconstrucción de los frentes de mar – o frentes de ríos desmesurados y protagonistas – está siendo estos últimos a los un tema muy frecuente en muchas regiones costeras de los cinco continentes, pero especialmente en los complejos litorales del Mediterráneo en los que casi todas las ciudades durante el Siglo XIX perdieron la antigua relación generativa e incluso las imágenes geográficas y urbanas que las habían definido.
En las decisivas etapas de industrialización del ochocientos se habían ocupado las zonas costeras con ferrocarriles, pistas, vertederos, villas miseria y unas industrias que, con el tiempo, habían alcanzado una evidente obsolescencia. Ciudades como Barcelona habían perdido su relación con el Mediterráneo o la habían limitado a los espacios portuarios que eran también – por su predominio comercial e incluso industrial – una barrera urbanamente insalvable.
La costa fluvial de Rosario era un caso interesante para experimentar la posible transformación de estos sectores porque los usos que la habían degradado ya no eran impositivos, sino que incluso añadían algún valor a la incitación de un nuevo paisaje.
Nuestro proyecto inicial era, de acuerdo con el encargo, excesivamente ambicioso porque abarcaba una gran longitud de costa, alcanzando áreas seguramente difíciles de gestionar en aquel momento. Por lo tanto, era un proyecto mitad paisajístico y mitad arquitectónico que solo se ha podido realizar en su zona central, precisamente aquella más regulada por la arquitectura. En las consecuencias de este hecho, se basa, precisamente, la segunda de las experiencias a que me refería al principio: a pesar de reducir la intervención y limitarla a los ámbitos más próximos al edificio del Centro Cultural, se consiguió una rehabilitación de todo el sector urbano. Así, aprendimos que la concentración de un gran servicio público suele ser un elemento suficiente para generar unas nuevas potencias urbanas. El Centro Cultural, por sí solo, con su actividad, con su extroversión, con sus excelencias a la vez elitistas y populares, ha sido capaz de dar identidad a todo un sector totalmente suburbializado o sometido a las inclemencias sociales de la periferia, La ocupación colectiva, morfológicamente ordenada según una arquitectura de vocación urbana, la cohesión y la continuidad expresiva en relación con la imponente geografía son los medios más eficaces para recuperar el sentido y la representación de la ciudad, incluso en barrios gravemente marginados.
Después, a lo largo de los años, hemos podido extender estas experiencias en muchas otras ciudades. La primera fue, evidentemente, Barcelona; desde la Villa Olímpica hasta el Fórum de las Culturas, la costa estaba muy mal utilizada incluso en términos de suburbialización. Hoy se ofrecen nuevos barrios residenciales con sus servicios colectivos y unas playas que han modificado esencialmente las formas de vida de los barceloneses. El ejemplo se ha extendido a muchas ciudades (Francia, Alemania, Reino Unido, Brasil, España, Etc.) y a la labor de muchos urbanistas y arquitectos y se puede decir que este tema – es de la reconstrucción de los frentes de mar como nuevas centralidades urbanas – es hoy el más recurrente en la reconstrucción y el crecimiento de barrios y ciudades en los cincos continentes.
Naturalmente, el proyecto y la construcción es sólo el inicio de la operación. Su consecución definitiva está en el funcionamiento y el mantenimiento de los nuevos equipos colectivos, desde los espacios públicos hasta las instituciones que se han ubicado en las zona. Y ese es el éxito del caso de Rosario: las actividades, los aciertos, la capacidad comunicativa del Parque de España no sólo ha mantenido, sino que ha creado aquel espíritu civilizado de los mejores ámbitos urbanos. Tenemos que reconocer, pues, que esta experiencia – llevada a cabo con la entusiasta colaboración de españoles y rosarinos, ciudadanos conspicuos y técnicos solventes, políticos y responsables administrativos – ha marcado algunos pasos progresivos en la reconstrucción de las ciudades ya consolidadas y en peligro de extensión difusa y desordenada, ha permitido apoyar las tesis de la reconstrucción en contra de la extensión invasiva y ha apoyado el valor de la arquitectura urbanamente significativa como instrumento de vitalización colectiva.
Oriol Bohigas
Extraído de «Experiencias y consecuencias del Parque España, en Complejo Cultural Parque de España” (2007)
