Los túneles del tiempo. Rosario y el puerto

AUDIODESCRIPCIÓN ACÁ

(TEXTO LECTURA FÁCIL AL PIE)

Ubicada a orillas del Paraná, Rosario contaba con ventajas naturales para el arribo de embarcaciones a sus costas. Sus altas barrancas ejercían de barreras naturales contra las inundaciones periódicas, a la vez que la profundidad del cauce del río en cercanía de la costa favoreció la instalación de embarcaderos y de muelles para la carga y descarga de mercaderías desde mediados del ochocientos. Rosario se convirtió en eje estratégico de la comercialización de bienes exportables producidos en sus cercanías, en los distritos agrarios de las colonias y en el interior del país (cereales, carnes). Ya a finales de la década de 1850 se instalaron los primeros embarcaderos y muelles de madera. En 1855 el estado provincial autorizó a Eduardo Hopkins la construcción de un embarcadero y muelle de madera para el ingreso y la salida de mercaderías. Otros emprendimientos particulares también de precaria construcción se instalaron a lo largo de la ribera en las décadas siguientes.

Fue el encuentro entre la expansión ferroviaria y agrícola con el puerto el factor que impulsó la configuración de un espacio extendido a lo largo de la costa del Paraná destinado a las actividades portuarias. El emplazamiento de la estación, talleres y embarcadero del Ferrocarril Central Argentino en los terrenos contiguos a la antigua Aduana generó el primer modelo de infraestructura multifuncional. Las terminales portuarias de los ferrocarriles, que en el caso del Central Argentino se construyeron entre 1870 y finales de la década de 1880, generaron un complejo entramado de infraestructuras (túneles, pasajes a nivel, muelles, depósitos). Los dos muelles del Central Argentino contaban con amplias explanadas que daban acceso a máquinas y vagones hasta el centro del embarcadero, cruzado por líneas que conducían a 7 galpones de depósito. O empresas ferroviarias replicaron la matriz del Central Argentino, siguiendo la línea de la costa con el fin de alcanzar una localización óptima para la salida de cereales.

La instalación de terminales ferroviarias redundó en inversiones privadas destinadas al almacenamiento y embarque de granos, como fue el caso de la Sociedad de Graneros y Muelles de Rosario (1879), negocio creado por emprendedores de origen británico y español (como en el caso del empresario de la colonización y financista palentino Carlos Casado del Alisal). Tres líneas ferroviarias ingresaban la producción agrícola a la imponente edificación que contaba con ocho pisos conectados por circuitos mecánicos para el pesaje, limpieza y embolse de los granos.

En 1900 existían 52 embarcaderos y muelles desde el extremo norte de la ribera hasta la costa del distrito central de la ciudad. Entre ellos, los cinco muelles de la barraca del español José Arijón, la Compañía de Aguas Corrientes, Refinería Argentina, el embarcadero Davies, el Molino Nacional y el Molino Coffin, el muelle de Schiffner y Cia (empresa dedicada a la introducción de maquinaria agrícola) y los depósitos de Santiago Pinasco y Cia. ubicados en terrenos cercanos a la estación y embarcadero del Ferrocarril Central Argentino en donde la casa importadora instaló depósitos para el almacenaje de bienes importados (sal de Cádiz, artículos navales).

La intensificación del tráfico portuario y los cambios operados en las dimensiones y en la capacidad de las embarcaciones demandaron a finales de la década de 1880 la construcción de dispositivos e infraestructuras modernas con muelles, y elevadores de granos adaptados para el acceso de las embarcaciones a las barrancas. La crisis económica de 1890 demoró por más de una década los proyectos de modernización portuaria que habían sido encargados al empresario español Juan Canals en 1888, cuya quiebra en 1892 paralizó las obras del puerto. Tras la negociación de la deuda municipal con los acreedores internacionales y la reanudación del ciclo de inversiones extranjeras de finales de la década de 1890, el gobierno nacional dispuso la licitación de las obras para la construcción del nuevo puerto de Rosario, adjudicando las mismas al consorcio francés Hersent et Fils (Sociedad del Puerto de Rosario).

La construcción del complejo portuario de Rosario iniciada en 1902 y puesta en servicio en1906, generó infraestructuras adaptadas a las nuevas demandas del comercio internacional de bienes (aumento de la capacidad de carga de las embarcaciones, conexión directa con nodos ferroviarios, depósitos y galpones y elevadores de granos).

En 1910 Rosario contaba con la mayor infraestructura portuaria del país y ocupaba el segundo lugar a escala nacional como puerto exportador: registraba 4,5 km de muelles utilizables, diques, dársenas y elevadores de granos logrando notable eficiencia y capacidad en el embarque de cereales. El poderoso nodo ferroviario que recorría la ciudad la unía con las economías del interior de la Argentina y con el espacio agrícola provincial.

La intensificación de las actividades comerciales convirtió a Rosario en emporio mercantil de la región. Hasta la tercera década del novecientos en el puerto de Rosario se embarcaba la mayor carga de cereales producidos en los núcleos de la colonización agraria provincial y regional. Desde comienzos del siglo XX y hasta finales de los años de 1930, el puerto de Rosario fue un gran centro importador de bienes de capital (maquinaria agrícola, insumos para la industria y ferrocarriles como maderas, hierro y carbón) y de consumo (comestibles, textiles, bebidas).

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TEXTO LECTURA FÁCIL

Los túneles del tiempo

Rosario y el puerto

Antes de 1850 – El lugar y sus ventajas

Rosario está ubicada a orillas del río Paraná.
Desde sus orígenes, esta ubicación fue muy importante.

Las barrancas altas protegían a la ciudad de las inundaciones.
Además, el río tenía buena profundidad cerca de la costa.
Esto permitía que los barcos se acercaran con facilidad.

Gracias a estas condiciones naturales, Rosario tenía ventajas para el comercio.

1855–1860 – Los primeros muelles

En la década de 1850 se construyeron los primeros muelles de madera.

En 1855, el gobierno provincial autorizó a Eduardo Hopkins a construir un embarcadero.
Este muelle se usaba para cargar y descargar mercaderías.

En los años siguientes, se sumaron otros muelles privados.
Eran estructuras simples y poco resistentes.
Aun así, marcaron el inicio del puerto de Rosario.

1870–1880 -El ferrocarril y el crecimiento

El gran crecimiento del puerto ocurrió cuando se unieron tres elementos:

  • el ferrocarril
  • la producción agrícola
  • y el río Paraná.

Con la llegada del Ferrocarril Central Argentino, junto a la antigua Aduana, el puerto cambió su forma de funcionar.

Entre 1870 y fines de la década de 1880 se construyeron:

  • muelles
  • galpones
  • túneles
  • y vías ferroviarias.

Los trenes llegaban directamente hasta el río.
Las mercaderías se almacenaban antes de ser embarcadas.
Otras empresas copiaron este modelo a lo largo de la costa.

1879 · El almacenamiento de granos

En 1879 se fundó la Sociedad de Graneros y Muelles de Rosario.
Fue creada por empresarios británicos y españoles.

El edificio tenía ocho pisos.
Estaba conectado a varias líneas ferroviarias.

Allí se pesaban, limpiaban y embolsaban los granos.
Luego se enviaban al exterior.
Esto fortaleció la exportación agrícola.

1900-Un puerto en expansión

Hacia el año 1900, Rosario tenía más de 50 muelles y embarcaderos.

Se extendían desde el norte de la ciudad hasta la zona central.
Había muelles de empresas, molinos, barracas y depósitos.

En estos espacios se almacenaban:

  • cereales
  • sal
  • maquinaria agrícola
  • y otros productos de importación y exportación.

1888–1906 – Modernización del puerto

Con el aumento del comercio y el tamaño de los barcos, el puerto necesitó modernizarse.

A fines de la década de 1880 se planearon nuevos muelles y elevadores de granos.
La crisis económica de 1890 retrasó estos proyectos.

A comienzos del siglo 20, el Estado nacional retomó las obras.
La construcción del nuevo puerto comenzó en 1902.
El puerto empezó a funcionar en 1906.

Incluía:

  • muelles modernos
  • depósitos y galpones
  • elevadores de granos
  • conexión directa con el ferrocarril.

1910 – Rosario, puerto clave del país

Para 1910, Rosario tenía la infraestructura portuaria más importante de Argentina.
Era el segundo puerto exportador del país.

La red ferroviaria conectaba la ciudad con las zonas agrícolas del interior.

Esto permitía un transporte rápido y eficiente.

Durante las primeras décadas del siglo 20, el puerto fue central para:

  • la exportación de cereales
  • el ingreso de maquinaria
  • los insumos industriales
  • y los productos de consumo.

El puerto convirtió a Rosario en una ciudad clave para la economía regional y nacional.